martes, 3 de marzo de 2009

Ver para creer





















Después de tener que suspender la salida familiar hace un mes por problemas diversos, Andrés, Francisco, yo y nuestras respectivas familias nos fuimos de fin de semana a Àger, en La Noguera. Nos instalamos en los bungalows del camping La Vall d'Àger (muy recomendables), precisamente centro BTT de la Noguera. El plan: sábado familiar en las pistas de esquí de Port-Ainé para disfrute de los niños (y de los no tan niños) y domingo de salida matinal en bici y vuelta a casa después de comer. El sábado fue un dia perfecto, buena temperatura incluso en las pistas y actividades en torno al horario previsto. De vuelta al camping, cena y cubatitas mientras esudiamos el recorrido del día siguiente y explico a Andrés y Francisco las ventajas de disponer del índice IBP de las rutas. A partir de ahí, se jode el invento: el prónóstico del tiempo en el telediario indica lluvias para el domingo en la zona donde estamos. Dicho y hecho: antes de las once de la noche ya está lloviendo de forma leve pero contínua, sin aire, lo que hace prever una noche de inquietantes precipitaciones. Aún así, preparamos todo el equipo para no molestar a nadie por la mañana. Al despertar vemos el día como habíamos dejado la noche: lloviendo, pero con algo más de intensidad. El desconocimiento de la ruta, el terreno pedregoso de parte de la misma y el clima nos hace decidir suspender la salida. Cabreados, desayunamos sin parar de lamentarnos, preparando ya una nueva visita a Àger con mejor suerte climática. Y es entonces, hartos de coca de recapte y napolitanas de chocolate, que Francisco tiene una revelación: "Ángel, vístete que nos vamos, aunque sea a dar una vuelta y volver". Parece que nos han puesto un petardo en el culo: nos vestimos en un santiamén y decidimos la ruta a hacer. Decartamos de entrada la prevista, por alejarse mucho del camping (no fuera que nos sorprendiera una tormenta muy lejos). Al final decidimos hacer una pista de algo más de 21 Km catalogada como de nivel medio. Como no la llevo en el GPS, nos fiaremos de las indicaciones in situ. Emprendemos la salida desde el camping en subida suave pero contínua, lo que nos hace recordar lo mucho que hemos desayunado. Avanzamos entre sembrados y montaña, siempre con la niebla de fondo, pero con una lluvia menguante. Ruta perfectamente indicada y con una temperatura ideal para montar en bici. Pero la cosa se empezó a torcer pronto. Sobre el kilómetro nueve y pasado un pequeño pueblo donde un perro casi muerde a Francisco, empieza nuestro particular calvario. Entramos en una zona arcillosa donde es imposible ir montado en la bici y casi peor ir bajado de ella. No hay manera. Tenemos que parar cada diez metros a retirar el barro que inunda las horquillas y los piñones. Incluso nos planteamos volver atrás, pero decidimos seguir adelante con la esperanza de que el terreno cambie. Después de unos veinte minutos desesperantes encontramos un arroyo donde lavar las bicis: todo un respiro. Seguimos adelante encarando la subida más dura de todo el recorido por lo larga y la poca colaboración mecánica por el barro acumulado. Seguimos ruta hacia La Pertussa, donde encontramos unas trialeras de subida imposible (me acuerdo del Deivi: "qué dices, nen!"), nos perdemos parcialmente, lavamos nuevamente las bicis en un riachuelo y nos reconducimos hacia Àger. Segunda encerrona: el tramo arcilloso de antes era una delicia comparado con el que nos esperaba. Mucho más fangoso, más resbaladizo y más duro (pedaleando con fuerza incluso en bajada). Extenuante. Casi nos damos por vencidos. Lavamos las bicis nuevamente en otro torrente y decidimos seguir: total, Àger lo estamos viendo desde hace más de un cuarto de hora... Tercera encerrona: el circuito bordea literalmente el pueblo de destino por otro barrizal incomible. Ahora ya pasamos al insulto (a no se sabe quién) y la moral está por los suelos. Después de unos treinta minutos inacabables arrastrando las bicis y parándonos mil veces a limpiar el barro, llegamos al pueblo. Metemos las bicis hasta el sillín en un antiguo lavadero para acabar la ruta con la mayor dignidad posible y, en el fondo, orgullosos por haberla completado correctamente. En total, casi cuatro horas de salida para completar una ruta que en condiciones normales no nos habría llevado ni dos horas. El registro del GPS lo dice todo: de las 3:58 horas de ruta hemos estado parados una hora exacta, y no hemos parado a almorzar, cagar o descansar. El IBP final de la ruta ha sido, después del análisis, de 74,80, mientras que el de la ruta que teníamos prevista, con casi el doble de kilómetros, era de 74,88 (o sea, que prácticamente iguales).
En definitiva: buena ruta si se hace en condiciones meteorológicas correctas. Si llueve o ha llovido, ni te acerques.
Creo que volveremos a por la ruta que dejamos sin hacer...

video

4 comentarios:

osesfolaarros dijo...

AHI, AHI QUE NO SE DIGA QUE UN POCO DE BARRO OS ACOBARDA, LA VERDAD ES UNA PUTADA, Y SEGURO QUE OS DEJARON LA MECANICA:TRANSMISION Y FRENOS PARA EL CARAJO, PARA DECIRLES A LA PARIENTA, LA GRACIA EN LA QUE SALIO LA SALIDO, LO DIGO YA QUE HACE UN PAR DE DOMINGOS NOS TOCO UNA PARECIDA, Y UNAS PASTILLAS QUE ESTRENABA LAS VOLVI A ESTRENAR EN LUNES, PERO ESAS SON RUTAS DE LAS QUE SE HABLARAN MUCHO TIMEPO, Y A LOS COMPAIDRES SE LE PONEN LOS DIENTES LARGOS
UN SALUDO DESDE LA OTRA PUNTA DE ESPAÑA

xavi dijo...

Vaya maricas! por un barro de nada la que lian... Seguro que eso es el parque que hay detrás de Mataró Park y ellos mismos han mojado la arena... jajaja!

Angel dijo...

Es verdad. Teníamos el coche al lado y sólo descargábamos las bicis para hacernos las fotos. Eso sí, el almuerzo que nos pegamos en una tasca de la Pertussa no se lo salta un galgo. Se siente. Si en vez de estar pringando en el hospital hubiéseis venido...

Sergi dijo...

Di que si Xavi, y que la tasca de la Pertussa sería mas bien la Mandolina y los riachuelos esos, la riera de Argentona. Pero eso no es todo, menuda imagen para el equipo ir caminado con la bici a cuestas por un poco de tierra mojada...
Pero Xavi, y lo que hubiésemos disfrutado con ellos...